domingo, 3 de mayo de 2015

PEDALEANDO POR LA GLORIA


Por JONATHAN DAVID NIÑO BECERRA

 “Si hubiera parado por un café ellos hubieran hecho
lo mismo, ellos nunca se despegaron de mi rueda”.

Fabián Cancellara “SPARTACUS”

Pocos deportes han realizado el vertiginoso viaje que acumula el  ciclismo en los últimos años; lograr paralizar a un país con las magníficas victorias de nuestros compatriotas: Lucho Herrera, el Cochise Rodríguez, Fabio Parra, Santiago Botero o Mauricio Soler, hasta llegar al mítico Nairo Quintana más conocido como “Nairoman”, y claro, cómo olvidar al paisano Rigoberto Urán.


Mi tía y Nairo Quintana
Quizás este deporte resiste tantos escándalos por dopaje y demás, debido a que no sería difícil demostrar qué tan lejos podría llegar un ciclista sin ayudas químicas. Quizá porque “lo peor ya ha pasado”, eslogan que se pronuncia luego de finalizar una carrera.

A este respecto vale la pena citar el caso del estadounidense Lance Edward Gunderson, más conocido como Lance Armstrong, siete veces consecutivas ganador de la carrera ciclística más prestigiosa del mundo, el Tour de Francia. Armstrong afirmaba que muchos de los que llegaban a la meta por detrás de él  también lo hacían, es decir, también se dopaban, pero que la diferencia radicaba en el acoplamiento y la forma  en la que el cuerpo se adaptaba al doping, ya que, todas las personas son diferentes.

¿A cuántos colombianos les robó el triunfo esa discutible práctica del dopaje? En Colombia se puede decir que este deporte está hecho o se desarrolla todo a base del sufrimiento. En ocasiones te hace perder la conciencia, luego de llevar a tu  cuerpo por encima de las 220 pulsaciones por minuto.

Era necesario  este preámbulo para poder contar que mi primera bicicleta me la regalaron cuando tenía cuatro años de edad; me acuerdo que era una Hammer verde aguamarina, pequeña, con ruedines; fue un regalo que se lo tengo que agradecer a mis padres; esas dos personas que crearon valores deportivos en un niño pequeño para que no eligiera un camino equivocado; mi bicicleta me transporta por buenos caminos y me aleja de las malas andanzas.

La bicicleta es una forma de superación; siempre serás tú el que quiere llegar más lejos e ir más allá del horizonte que ven tus ojos. Cuando me monto a la bicicleta, siento satisfacción y me siento  privilegiado; de hecho, mi hobby o mi pasión es el ciclismo y quiero que llegue a ser mi trabajo; quiero ese estilo de vida. Mi lucha en la bicicleta es contra mí mismo, intento pelear por lo mío y defender lo del equipo.

Para conseguir el éxito debes desear mucho algo, y perseverar para alcanzarlo; la familia en las buenas o en las malas siempre estará con uno; así mismo las personas que me rodean son las que se alegran cuando yo triunfo y las que sufren cuando yo sufro. Principalmente la afición hace que este deporte sea majestuoso ya que a los ciclistas solo se les da ánimo; es muy raro que haya faltas de respeto como sí sucede en otros deportes, en otras pasiones. Solo basta comparar aficiones.

En el ciclismo la afición siempre hará parte de la carrera; a veces la gente dura muchas horas esperando a “ver pasar los ciclistas por las calles de Colombia” pero la emoción es tan exclusiva que se va en la carrera, ya que en cuanto los ciclistas pasan, no habrá por qué seguir esperando. Esperar tanto tiempo para verlos pasar unos momentos en esos caballitos de acero.

En el deporte de las vielas solo gana uno de trescientos y mucha gente llega a clasificar a los ciclistas colombianos como héroes. Es cierto, querer dejar en alto el nombre de un país como éste que se complace en matarse. En todas las pruebas del mundo hay colombianos pedaleando para que la imagen del país sea distinta, y de paso para alcanzar la gloria.

Un ejemplo claro de un acto épico sería esta comparación:                        
Cuando un futbolista se cae y se lesiona, le cambian y lo atiende un médico. Cuando un ciclista se cae de su bicicleta lo que hace es volverse a montar para  seguir en la carrera sin importar en que condición esté. ¿Qué difícil es parar un penalti? - ¿Qué difícil es subir el alto de La Línea?

Compromiso, humildad y  sentimiento por el equipo, son una muestra de los valores con los que se forjan muchos ciclistas; otros prefieren forjárselos ellos mismos a partir del empirismo que les va dejando este deporte día a día.


Sería un poco apresurado relatar mi vida ciclística como los grandes del ciclismo boyacense: Félix “El Gato” Cárdenas, Aristóbulo Cala, Fernando Camargo, Edgar Fonseca, Giovanny Báez, Jeffrey Romero, Leonardo Páez, Freddy Montaña, Winner Anacona, Dayer Quintana, y por último, su hermano, el mítico Nairo Quintana.

Aquí en el Santoto hay ciclistas en formación y yo hago parte de ellos, el reconocimiento por parte de la prensa boyacense “Extra Boyacá” se ha hecho notar; en los pasados juegos intercolegiados se trazó un camino; en cuatro años he conseguido 9 triunfos.

Una lección para la sociedad; si un país funcionara como lo hace un equipo de escarabajos, las cosas estarían mejor; llegaría a ser un gobierno representativo con el pueblo y aparte cruzaría las metas que se trazó junto con todo su equipo de gobierno.

He aquí un glosario para profanos:

Escarabajo: Un escarabajo en ciclismo es el término con el que se conoce a los ciclistas colombianos. Este "apodo" surgió en 1952, con la popularización del ciclismo en Colombia y la creación de la Vuelta ciclista a Colombia, popularizándose en Europa en la década de 1980 debido a la explosión de los ciclistas colombianos en el concierto internacional.
Vertiginoso: Que produce vértigo. De movimiento rápido y mareado.
Compatriota: Persona que viene de la misma patria.
Paisano: Del mismo lugar o provincia que otra persona.
Preámbulo: Lo que se dice antes de dar principio a la materia principal.
Ruedines: Se utilizan para estabilizar la bicicleta.
Afición: “amar a” o “amador de” sin la intención de ganar dinero.
Alto de la línea: El “Stelvio” colombiano. Atraviesa la cordillera central uniendo Armenia e Ibagué llegando a una altitud de más de 3265 m.s.n.m.
Stelvio: Situado en Italia es el paso de montaña de mayor elevación en los Alpes orientales con una altitud de 2757 m.s.n.m.
Humildad: Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades.
Empirismo: La experiencia es la base del conocimiento.












LOS OJOS QUE QUERÍAN SER MARIPOSAS

 Por Juan Sebastián Higuera Corredor

Para mi abuela y mi mamá


“Los poetas son personas que han
conservado sus ojos de niño.”

León Daudet

“Una madre es una bahía
en el naufragio.”

José Lezama Lima


Cuando contaba  tan sólo con doce años de edad, sintió por primera vez ese abrazo desgarrador de la tristeza. María Helena, mi mamá, por mucho que le hablaras, jamás se tomaría la molestia de dejarte conversar sólo. Camina siempre hacia adelante, con un gesto melancólico en su rostro; ese mismo que le arrebató  la sonrisa de niña. Para mi mamá, recordar aquellos momentos dónde comenzaba a vivir cómo una persona adulta, era un acto reflexivo; se trata de una forma refinada en sus actos, a veces bastante complicados; en pocas palabras, pienso que todo esto que le ocurrió a mi mamá de niña, es quizá la causa que le haría olvidar por completo, esa  anhelante ambición de sentir de frente la gratificante ausencia de la felicidad.

Mi mamá es una mujer de aproximadamente unos ciento cuarenta centímetros de estatura. Su cabello es liso y de color negro; su cara es redonda, de cejas pobladas, bien definidas; sus ojos son chiquitos de color café; nariz pequeña, tiene una boca grande, muy sofisticada. Su color de piel es claro, y  su peso es más o menos de sesenta y cinco kilogramos. Mi mamá a primera vista da el aspecto de ser de mal genio,  pero al conocerla más a fondo se darán cuenta de que es muy tranquila; su ternura desaparece casi todo el tiempo, cuando tiene que llorar lo hace sin prejuicios. Mi mamá es algo  sobreprotectora conmigo. Es muy directa, dice las cosas como son; no las adorna sin importar los sentimientos. Nunca ha utilizado la violencia para corregirme, pero lo mejor es que  ella piensa muy bien las cosas para no tener que arrepentirse más adelante. Mi mamá es una manzana que se deshace en la boca; sus cosquillas me despojan varias lágrimas; con su aspecto taciturno, pienso que mi mamá es la mujer más alegre del mundo.

La vida de mi mamá no pudo llegar a ser perfecta, pero siempre trata de olvidarlo. Ella expresa sus designios siempre de una manera melancólica, posiblemente porque a ella se le borró por completo el significado de la felicidad. Luego de un tiempo,  mientras mi mamá  arrebata con el cuchillo su porción de carne para azar, comenzamos a platicar de una manera no tan apagada como antes,  pero sí con unos límites de seriedad impresionantes. Con la suavidad con la que corta ese tramo de filete, se nota  que en ese momento piensa en algo distinto que no fueran problemas.

En estos momentos son las tres de la tarde;  los sábados son los días más sosegados para mi mamá. Le pregunto por uno de sus cumpleaños, pero en el momento en el que le hago la pregunta, mi mamá enjuaga sus manos en el lavaplatos y dirige toda su atención en la puerta de la cocina; exactamente donde yo me encontraba, pero veo que no sabe por dónde empezar. No obstante, decide no referirse al tema, porque para ella ninguno de sus cumpleaños fue agradable.

Ninguno de esos episodios tan nostálgicos  se reanudaron de nuevo  hasta el día del cumpleaños de mi hermano menor. Mientras mi mamá veía la vela con fervor y producía una sonrisa casi  real, pensaba en esos bellos momentos donde recibía aquellos humildes regalos. Una muñeca de trapo llamada Sofía, un rompecabezas y un saco de algodón de color azul, fueron algunos de los  obsequios que recibió cuando apenas acababa de cumplir los siete años. Mi mamá describe a Sofía como su hermana mayor; conversaba con ella casi todo el tiempo, incluso, se tomaron la molestia de componer una melodía que simbolizaría su unión;  un sonido que mi mamá siempre entona con los ojos;  pero mayormente con el corazón.

Cuando nos encontrábamos en la azotea de la casa, mis hermanos menores alimentaban sus gritos por medio de sus juegos y pasatiempos; era el momento perfecto para conversar con ella; es cuando se me ocurre preguntarle sobre su nacimiento; ella se impresionó mucho, a pesar de ser azotada por su pasado; admiro esa fortaleza que mi mamá posee para ignorar estos sucesos.

El 27 de julio de 1971, mi mamá  nació bajo la ausencia de mi abuelo; este hecho produjo cierto odio por el cariño que le debía tener; por ello, en ciertas noches, me tomo la molestia de pensar en aquella parte, esa que exalta de una manera muy poética los valores más prodigiosos de mi mamá; sólo sentía que ella era un poco mayor que mi abuelo, supongo que cuando hablo con ella, se ve más enriquecida de memoria que él. Yo siempre presumía los valores de mi mamá cuando me encontraba con mis primos y mis amigos; les explicaba que “ella no necesitó nacer niña, por eso desde siempre ha sido tan grande”; yo pienso que nunca le faltó su niñez para ser feliz, porque ella es aún una pequeña niña desviada en el tiempo; castigada por los caprichos del destino.

Quizás sea la hora de hablar de mi abuela,  María Ricarda Higuera; es una mujer de metáforas; aquella dama que sigue perdida en el mundo;  quizás  porque el alcohol se concentró en lo más profundo de su vientre, desperdiciando así gran parte de su vida en el licor y en el bullicio. De pronto, saca del bolsillo de su abrigo una caja de cigarros, mientras observa por la ventana de su habitación la humilde travesía de los autos; retira uno de ellos y empieza a fumar  tan tranquilamente, conversando con el humo que sale tan deprisa como si los problemas no le arrebatasen su existencia.

Discutir  de su  pantalón adormecido, es platicar sobre ese pasar de los años excesivamente descuidados por causa de las pésimas relaciones familiares;  tampoco debemos hablar de sus sandalias, que definitivamente no serían capaces de resistir tanta angustia,  ni mucho menos de sus ojos, que se notaban desesperadamente demasiado afligidos. Sus ciento setenta centímetros de estatura parecían casi interminables como sus setenta y cinco años de edad. La ironía, su cualidad más exorbitante, hacen de ella una mujer desmedida; está repleta de tanta grandeza que la hace ver muy admirable para todos los miembros de mi familia, en especial para mí.  Mi abuela es una mujer muy simpática, servicial, es elegante y humilde. Ella no es más alta que yo; pero aún así pienso que me falta bastante para poder alcanzarla. Su cabello es corto,  lacio y de color castaño. Sus ojos son de color negro, brillantes y pequeños. Su boca es fina, cómo un durazno, y su rostro es  ovalado; casi cómo las estrellas.

A mí  personalmente me gusta conversar con mi abuela porque siempre tiene algo bueno qué decir; algunas veces nos contamos nuestros secretos… y otras, se toma la molestia de regañarme; para mí  es la persona más amable de todas así su pasado la delate tanto.

El tiempo se apresura; mientras mi abuela permanecía allí y culmina algunas de sus labores, le pregunto detalles de su hogar; cuando mi mamá aún era una niña.  El campo donde ellas vivían era una despensa silvestre; estaba ubicada en la vereda “Los Rosales”, localizada en la avenida que conduce hasta la ciudad de Bucaramanga. En el lugar se hallaban  todo tipo de flores; las orquídeas eran las que más brotaban en todo el lugar, incluso, son las preferidas de mi mamá; su cofre abarcaba más de treinta tipos distintos; jazmines, rosas y azucenas hacían parte de esta gran colección. También había dos manantiales, por cierto, verdaderas moradas para las aves. Además, centenares de árboles majestuosos con troncos colosalmente bien pulidos,  eran los que más se notaban por todo el lugar. Seguramente no había cuidado más delicado que el que mi mamá le otorgaba a su hogar. Transcurren ahora varios minutos; mi abuela se alza de su mecedora, y se dirige hacia el pasillo dónde me encontraba. Su voz cada vez se extingue más cuando se aproxima. Luego de que se recoge el cabello con la mano derecha; mi abuela me recita uno de sus proverbios; pero éste es un poco más extravagante:

― ¿Te acuerdas que una vez, yo dije que cuando la pobreza entra por la puerta, el amor se escapa por la ventana?
― Sí.  
― La verdad, pienso que eso era lo que habría de esperarse.

Tal vez mi abuela dijo esto porque está muy desilusionada con los problemas económicos que la rodean;  el consumo es el principal factor  para que el desempleo, el hambre y la necesidad existan. A paso lento continuábamos con la conversación; siempre supe qué mi abuela dijo eso porque lo que me respondió lo aclara todo:

― ¿Por qué lo dices abuela?
― Es esta “pobreza” la que consumió mis más anhelados sueños.

Al fondo del comedor se oían los gritos inagotables de Esteban, mi hermano menor; y más al fondo los de mi abuelo. Apenas llega en su coche, (uno de esos mercedes de clase GIK), lo percibí  al instante, porque oí el sonido de su bocina; por cierto, qué ruidos que producía esa cosa. Mi abuela y yo aún seguimos discutiendo, y para asombro nuestro, observamos su figura en la entrada de atrás. Cuando sobrepasa la puerta, se hace sentir el estruendo de su personalidad: la de viejo cascarrabias; un hombre con la felicidad muerta. La verdad no tengo idea de por qué él regresó de un humor mucho peor al de todos; supongo que mi abuela ya no siente la misma angustia de antes; desde ese instante; su rostro habla por ella. En ese momento, mi abuelo empieza a lanzar un montón de gritos que parecían ladridos de perros frenéticos. A mi abuela se le extingue esa sonrisa que desde toda la mañana parecía interminable; entonces mi abuela se retira del lugar, y se dirige a su habitación a descansar; posiblemente porque ya está bastante sofocada de vivir en esa miseria desagradable.




Cuando terminamos todos de almorzar, me dirigí a la cocina junto a mi mamá; quería preguntarle muchas más cosas:

-¿Mamá, cómo fue tu primer encuentro con el amor?

De pronto, sus ojos comienzan a tomar un color deprimido, desde ese entonces comprendí que fue el amor el que la destrozó por completo. Con cierta duda que le quedó después de oír mi pregunta, responde:

-Fue algo bastante inaudito, como lo acostumbraba hacer; “siempre me disponía a  realizar las actividades de la finca, y siempre “topaba” con la casa de un vecino, compañero de la escuela”. Me aclara una experiencia muy grotesca, un noviazgo que perduró un largo tiempo, un amor entorpecido, que sólo ellos dos podían dominar. Mi mamá admite que muchas personas le hicieron sentir un sentimiento enfermizo. Para ilustrar su comentario, me cuenta que en varias ocasiones tuvo que escaparse de casa en las noches, para “toparse” con ese tipo, utilizando una señal para encontrase en un lugar que ella describe como libertino pero aun así soberbio.

Supongo ―y se lo digo a mi mamá ― que la fidelidad que muchos le atribuyen a las personas no es más que mero sometimiento; una gran pérdida de tiempo. Si las personas fueran capaces de llevarle la contraria a mi mamá, por mi parte serían liquidadas en el acto. Pienso que posiblemente no tendrían derecho a ningún privilegio, y en este caso, al cariño de mi mamá.

― Sí, claro, demasiada pérdida de tiempo―dice― un poco aturdida.

Entonces mi abuela se asoma por la puerta de la habitación dónde permanecíamos mi mamá y yo. Desde un principio sospechamos que alguien se encontraba afuera del lugar; no nos sorprendía para nada que fuera mi abuela la que se encontraba allí.

― ¿Sabes realmente que es la felicidad?― me pregunta mi abuela con una sonrisa.


 Oyendo la disertación de mi abuela; me pregunto ¿cuál es el verdadero significado de la felicidad? La vida pierde sentido cuando nos disponemos a reflexionar en los últimos momentos de vida. Sin sus metáforas; mi abuela no tendría el don de cambiar al mundo. Pero al final terminé de entender que mi mamá, una mujer completa  hasta el último aliento, sería un grandioso ejemplo para dar a conocer que sencillamente los límites jamás han existido; que son simplemente meros estados de ánimo. 

domingo, 26 de abril de 2015

ORGASMO SENSIBLE, DULCE O FIERAMENTE APASIONADO

Hay reseñas de reseñas, pero ésta es especial... Y la vida es eso... un Orgasmo sensible, dulce o fieramente apasionado. Esa es una de las conclusiones de Manuel Vargas, estudiante de la UPTC luego de leer Ética para Amador de don Fernando Savater.




domingo, 19 de abril de 2015

EL MITO DE LA ALACRANERA


Por  Yeison Duban Manrique Ochoa

“El talento se nutre mejor en la soledad”

Goethe

El motivo de mi búsqueda es averiguar por qué mi barrio San José Alto es apodado “La Alacranera”. Quería saber si mi comunidad sabía las razones por las cuáles los llaman así.



Mi barrio San José Alto es humilde pero acogedor; allá vivimos personas de distintos credos y estratos sociales aunque en su gran mayoría somos pobres. Hay ganas de salir adelante pero hay muy pocas oportunidades.

Tiene cosas que quiero resaltar: la hospitalidad de la gente, la manera en  que pintan sus casas, la manera que profesan sus creencias etc. Pero también tiene problemas como cualquier otro, entre ellos encontramos la drogadicción, el microtráfico y la falta de presencia del Estado.



Me puse en la tarea de mirar quiénes son las personas que llegan al barrio, a quienes visitan, cómo se visten, cómo es su aspecto, cómo hablan. Me preguntaba si son de la región o si se puede saber de dónde son. Concluí que una parte son de este sector y que por falta de una verdadera concientización no comprenden el daño irreparable que causan las drogas; algunos dicen que la falta de oportunidades es la que determina el consumo y otros comportamientos que lo acompañan; este es uno de los problemas más graves en el barrio. Aquí vivimos obreros, empleados, lustrabotas, empleadas del servicio, personas de bien, jóvenes de clase media que trabaja en muchas otras cosas. Y muchos vienen de otras partes del país.



Don Julio Barrera me cuenta que alguna vez tuvo unos inquilinos que vivían en el primer piso de su casa; agrega que la pareja se separó pero que tenían un hijo joven; el señor Barrera cuenta que quizás por falta de tiempo o por descuido, tenían que dejar a su hijo solo; esto fue traumático para el niño; con el tiempo creció y encontró que la calle podría ser su hogar; allí se encontró con personas sin escrúpulos que no desaprovechan la oportunidad de hundir a alguien que aún es bueno. Lo iniciaron en el mundo de la droga. A estas personas no les interesa la juventud, es decir, el futuro de este país. El joven se envició tan rápido que comenzó a robar a sus amigos de barrio. Ahora los vecinos lo miran con desconfianza y es tanta la rabia que le sienten que le dicen “ahí va el pícaro”; a su corta edad ya es un peligro para la sociedad.

Hablé con la señora Teresa Aldana; dice que en los diez años que ha vivido en el barrio, su actividad económica depende de una tienda; pero que gracias a Dios no la han asaltado nunca. Doña Teresa asegura que el barrio es muy sano y que nunca la han robado.



Entrevisté a don Oscar Pérez; un taxista de profesión con 35 años de edad y  15 años de taxista; cuenta que sí llega a sentir temor en ocasiones, pero que hasta el momento no le ha sucedido nada. Agrega que escucha entre sus compañeros, cuando toman tinto en el Terminal, que en ocasiones es evidente que suben personas extrañas a la Alacranera.

A ciertas horas no suben taxistas a la Alacranera. Le pregunté si sabía la razón. Señaló que esto sucedía `por el uso de gas; pero que no falta el que debido a los rumores, teme perder el producido.

Los habitantes piden presencia policial; sobre todo en las zonas verdes a donde llegan personas de la ciudad a consumir. Son turistas no deseados; cada uno tiene sus “parches”, y se sienten orgullosos de lo que hacen.



Los vecinos del barrio se lamentan porque cuando por casualidad viene la policía; pasan por algunas calles donde solo habita gente honrada y muy trabajadora.

Don Pedro Uchamocha, tiene 80 años, y los últimos 25 los ha pasado en éste barrio. Él dice que en muchas oportunidades les ha dicho a los agentes que el problema del vicio se da en las zonas verdes, y que son turistas.

Todas estas razones sirven para dibujar la Alacranera. Hasta aquí me traía el trabajo de detective; pensaba ser algo así como el Sherlock Holmes de mi barrio; quizás reencarnar un pasado oculto; descifrar la clave para solucionar el problema que busco resolver, y que consiste en reconocer a la gente con la que vivo; preguntar por qué si mi barrio se llama San José Alto, tiene el apodo de la “La Alacranera”.

Recorrí las calles de mi barrio y entrevisté a sus personajes más reconocidos, cartografié los problemas más importantes y los lugares de memoria; en el mapa  que dibujé están todas las casas, todas las calles, todas las tiendas y todas las zonas verdes que aún sobreviven. ¡Quizás nadie conozca mi barrio como yo!

Otro de los personajes que entrevisté es don Moisés Díaz, el líder de la junta de acción comunal; con él conversé acerca de  los problemas, y de la gente que podrían saber sobre el origen del apodo  “la Alacranera”.

Don Moisés Díaz llegó hace 35 años y su trabajo consiste en visibilizar los problemas que nos aquejan, pero no sabía el porqué del apodo. Sin embargo me refirió  a personajes que quizá lo podrían saber.

Uno de estos personajes es don Rafael  Castañeda. Llegó al barrio a mediados de 1965 procedente del municipio de Corrales. Don Rafael preparó el terreno para construir su casa; comenta que cuando removió la tierra y los materiales donde construiría su casa, encontraron una gran cantidad de alacranes; agrega que junto a  sus ayudantes y su esposa, la señora Inesita Pita, advirtieron que estos animales le hacían honor al apodo.

Otro de los personajes que entrevisté es don Carlos Higuera que hoy en día tiene 82 años bien puestos; me contó que llegó al barrio en 1958, procedente del municipio de Floresta. La anécdota de don Carlos se desarrolló en un almuerzo familiar, en el que alguno de los niños, al remover algunas piedras  salieron corriendo al encontrarse una gran cantidad de alacranes.

La señora Angélica Gómez, me contó que llegó al barrio hacia 1965 procedente del municipio de Jericó. Allí se había casado con don José Gómez; tuvieron ocho hijos.  

Don José era operador de un buldócer y ayudó a abrir unas vías importantes; en esta actividad se dieron cuenta al remover piedras y tierra, que había una buena cantidad de alacranes. Doña Angélica dice que si en ese tiempo hubieran existido filmadoras, las imágenes grabadas demostrarían  que a San José Alto llaman la alacranera no porque en este barrio vivan hampones peligrosos como lo cree la gente del común, sino porque habían bastantes alacranes. Ojala las sucesivas administraciones entendieran que es la presencia del Estado la que evitaría que San José Alto se vuelva una de esas comunas que haría honor a ese apodo.


martes, 14 de abril de 2015

UNA DISCAPACIDAD EN MEDIO


Para Santiago Andrés Avendaño
y su familia


Por Paula Melissa Espejo Torres
                                                          Y Juan Daniel Hillón Correa

Nuestra historia  es un ejemplo de superación. Nos asombraron los obstáculos que han tenido que enfrentar Santiago Avendaño y su familia, debido a las limitaciones de salud que marcaron su existencia durante estos 19 años.



El objetivo de este escrito es dar a conocer la historia de Santiago Andrés Avendaño Rodríguez y la forma como han logrado superar estas dificultades. Así que comenzamos por la conclusión: es un ejemplo para todas las personas jóvenes que son sanas y que muchas veces son inconformes entrando en estados de depresión y de irresponsabilidad, por verdaderas nimiedades o banalidades con su aspecto físico y otras imposiciones consumistas.

Para la realización de este trabajo visitamos y entrevistamos a los padres de Santiago, don Víctor Avendaño y doña Blanca Rodríguez, que nos contaron lo que ha sido la vida de su hijo hasta el momento.

Santiago nació el 23 de diciembre de 1995; a los 8 meses, es decir de manera prematura. Por descuido, quizá,  le faltó oxígeno, y no le aplicaron medicamentos para madurar sus pulmones ni antes de nacer ni tan pronto nació. Sus pulmones fallaron, y por el hecho de ser prematuro le dio Ictericia (coloración amarillenta de la piel y mucosas debida a un aumento de la bilirrubina); a los tres días de nacido estuvo hospitalizado en tratamiento de fototerapia para quitarle su coloración amarillenta y con medicamentos para sus pulmones; en esta ocasión amoxicilina, que sirvió para eliminarle la infección pulmonar… desde entonces ha padecido de Espasticidad.

Luego de preguntarles a los padres de Santiago acerca del diagnóstico de la enfermedad, nos respondieron que el 9 de enero de 1996 comenzaron las terapias; desde entonces estas trabajan el aspecto físico, ocupacional y el lenguaje; y tiene cada tres meses un tratamiento de neuropediatría.

A los tres meses Santiago no hacía ninguna actividad que un niño a esa edad debería hacer; a raíz de esto sus padres notaron que él tenía una dificultad; su enfermedad fue diagnosticada como Espasticidad (trastorno motor del sistema nervioso en el que algunos músculos se mantienen permanentemente contraídos; dicha contracción provoca la rigidez y acortamiento de los músculos e interfiere sus distintos movimientos y funciones). 


Durante los primeros 18 meses no podía comer bien, ya que había posibilidad de que se ahogara; por ese motivo tuvo valoración por un gastroenterólogo. Una de las cosas que más nos sorprende y nos golpea por dentro es saber que  su parte intelectual es totalmente normal; siempre ha estado bien psicológicamente, sus padres no lo han dejado decaer en esta parte; lo mantienen al tanto de las cosas. Actualmente cuenta con un neurólogo para adultos.

La afectación de la parte motora exige que se continúe de manera permanente con terapias como la hidroterapia y la equinoterapia. Estas formas de acercarse a una posible solución temporal a los problemas son fundamentales para las personas discapacitadas. El contacto con el agua suponemos que revitaliza, y ni qué decir del contacto con un caballo, un animal tan hermoso e imponente, tan compañero de la historia del hombre.

La unión familiar ha hecho que Santiago “despegue” como dice su madre, y que el grupo familiar esté al tanto de lo que pasa con él para que le den un apoyo constante.



Doña Blanca también ha sido invitada a dar charlas en Tunja  a familias que viven la misma situación, y Santiago también ha sido invitado a actividades deportivas para personas discapacitadas; desafortunadamente él no tiene tiempo para esto debido a sus estudios que ha venido realizando en el Gimnasio Moderno Santa Sofía, desde Transición. Allí los compañeros lo apoyan y lo integran normalmente; allí ha hecho grandes amistades; sus amigos lo visitan y Santiago los invita a su casa a ver los partidos. Su formación desde el comienzo siempre se basó en la responsabilidad, por ahora en su vida escolar; actualmente lleva un promedio general de 4.3 sobre 5; los padres de Santiago le hacen carteles con los que le enseñan en el colegio; así aprende inglés. Santiago nos cuenta que en un futuro quisiera estudiar Derecho.

La reacción de la familia cuando recibió la noticia de la enfermedad fue “terrible”, como dice su madre. Ella se describe a sí misma como “fuerte”, ya que “uno no tiene que quedarse sentado en un andén contándole las penas a todo el mundo; hay que luchar todo el tiempo, aunque yo estaba preparada para esa situación”.

Los padres aconsejan a otros padres que tienen el mismo caso,  que lo tomen con mucha fuerza, y que lleven la situación con alegría así los niños no se sentirán aislados; también aconsejan que los niños “escuchen música de Beethoven y Mozart así ellos “desarrollan su parte cerebral”; luego rondas infantiles y leerles cuentos”, además el psicólogo debe estar junto a la familia tanto con los padres como con los niños así como lo hicieron con él.

Hoy en día Santiago y sus padres viven en un quinto piso. Doña Blanca nos cuenta que a ella le tocaba subirlo en los hombros cuando don Víctor no estaba, ya que la salud de ella desmejoró; ahora el que lo lleva al colegio es don Víctor.

Santiago se levanta a las 6:00 am; su padre le colabora con las actividades personales; luego de esto va al colegio; allí se involucra en la parte deportiva y en las actividades que su curso hace. Sus padres recalcan que nunca hay que “botar la bola” y dejarlo todo a cargo de los profesores, ya que la relación de padres-profesor-alumno es fundamental en la educación. En un día libre, la familia hace varias actividades ya que no es bueno para Santiago el encierro en la casa. Santiago cuenta con un caminador, una cicla estática, un bipedestador y un coche neurológico.






Querer es poder; eso está claro para Santiago quien a pesar de su discapacidad ha logrado cosas maravillosas, entre esas, asombrarnos e inspirarnos. Pensar en estas historias y en estas familias es pensar en la palabra Esperanza y en la palabra Voluntad. Hemos tenido el honor de conocerlo a él, a su familia, e incluso a su colegio que poco a poco va siendo un precedente y una prueba de la necesidad que se tiene en nuestra sociedad de crear espacios que dignifiquen a estos niños, niñas y jóvenes que tienen limitaciones y que por tanto se encuentran en desventaja. La cuestión es ¿Cómo hacer para que las sucesivas administraciones municipales y departamentales dejen de hablar tanto y comiencen a hacer más? Que dejen de llevarse el presupuesto público, que debería ser sagrado, y construyan centros que se dediquen a ayudar a estas personas, a contratar especialistas bien remunerados para que capaciten a estos colombianos para la vida que les espera cuando quizás ya no estén sus padres. 

Hemos tenido el honor de conocerlo a él y a su familia, y reiteramos el reconocimiento a su colegio por abrir espacios ¿Cuántos colegios públicos le apostarán a estas posibilidades? ¿Cuántos docentes de colegios públicos dedicarán a dejar a un lado cierto ego que les impide dedicar a pensar este problema para que enfoquen algunas de sus energías a pensar en la formación de los estudiantes con limitaciones? 

Por ahora esta historia sirve para que intentemos despertar. Quizás el día de mañana elijamos a alguien que piense en los derechos de todos para que entre todos trabajemos y entendamos que la educación podría transformarnos (incluso a los docentes). Alguien que se proponga hacer a un lado los intereses personales y que nos proponga pensar más en la comunidad, ese soporte de la democracia.

Actualmente Santiago se encuentra descansando después de presentar el ICFES. En el examen sacó 250 puntos debido a que el tutor que le asignaron no le pudo entender con claridad. No le permitieron el tutor que sí le entiende y ese fue el resultado. 

Antes de Santiago saliera del colegio el profesor de química le dejó la tarea de aprenderse la tabla periódica en un mes: En 15 días Santi logró aprenderse esta tabla con símbolos, nombre, peso atómico y número atómico siendo el único que se la presentó.


El día de su graduación le dieron una medalla pues su rendimiento académico fue superior al de sus compañeros. 

domingo, 12 de abril de 2015

SOBRE LA MARCHA...

LAS DIFICULTADES NO SIGNIFICAN NADA: 
HAGAMOS LA DIFERENCIA

Palabras pronunciadas el día 8 de marzo 
en el marco de la marcha por la vida, 
en la Plaza de los Libertadores de la ciudad de Duitama 

Por Allison Álvarez


Estudiantes, maestros, habitantes de la ciudad de Duitama y todos aquellos que nos acompañan hoy. La vida es un derecho inviolable, una cualidad esencial para los seres humanos, un derecho fundamental que todos debemos defender y respetar. Desde la declaración de los Derechos Humanos, toda persona nace en una sociedad civilizada y está sujeta a tener este derecho de tener una vida digna y libre de prejuicios. Hablamos de paz como ausencia de violencia y de violencia como ausencia de paz.


Esta marcha por la vida es la reconciliación con las víctimas del conflicto armado en Colombia. Es darle voz a los que no la tuvieron. Es una manifestación que quizá quedará en el recuerdo de cada persona; pretendemos crear conciencia en aquellos que quieren opacar la verdad, que quieren guardar silencio.

La paz no depende de la firma en un papel, la paz no la hacen los lideres, ni las figuras políticas; no depende de otros, la paz la hago yo, la hacemos todos, en casa, entre familia, amigos, compañeros; respetando las diferencias del otro, entendiendo a la vez que tenemos las mismas capacidades, que hay una igualdad de derechos y deberes. La paz no se lucha, no se pelea, no se impone; la paz se decide, se elige y se construye conscientemente; no solo creemos en la paz, nosotros creamos la paz. Hoy no se celebra a la mujer. Ni se protesta por la vida, hoy se reivindica la lucha que existe en defensa del derecho a la vida.



Para esta reivindicación decimos que es parte de nuestra naturaleza DAR VIDA. También agradecemos a todas esas mujeres que lucharon por un mundo en el que hubiera igualdad de género, y asumimos nuestro papel defendiéndonos de ese discurso machista que aún vive en los corazones de algunos hombres y de algunas mujeres. Proclamamos la igualdad, respetando las diferencias y diciendo que nada justifica el desprecio a la mujer, o al hombre, o al prójimo de cualquier condición social, económica, cultural, etc.



En este preciso momento hay niños que desean comer, estudiar, jugar, soñar; que oran para que les respeten su vida y así mismo para que desaparezca esta violencia; niños que piden a gritos un abrazo y un te quiero; pero somos egoístas con ellos y nos hacemos los de los ojos ciegos, los de los oídos sordos; ignoramos todas las catástrofes que se han dado y que se dan en nuestro país. Ya no importa la edad, el sexo, el color de piel, la inocencia, pues los que sufren las consecuencias de esta guerra que nosotros mismos hemos prolongado, son aquellos que no pueden defenderse: los niños, la sociedad, los más débiles. ¿Por qué hacer lo que no queremos que nos hagan? ¿Por qué son ellos los que pagan las consecuencias de lo que hemos hecho como país? ¿Por qué atacarlos, si son pequeñas personitas que no han hecho nada para que nuestra sociedad esté tan destrozada y deshumanizada?



Estamos construyendo un imaginario de guerra en ellos, entonces ¿Qué podemos esperar en algunos años? Cada día, en cualquier lugar de Colombia se degrada la vida, lo humano; cada día crece esa mancha de sangre que se toma la geografía colombiana. El hecho de ser colombianos nos hace hermanos, y nos hace también cómplices en todas esas miles de masacres cometidas. Sin embargo creemos en el arte, en el poder del pensamiento y de la palabra, en la importancia de la educación. Por eso pedimos al Maestro, a la maestra, que se eduquen. Sólo así seremos mayoría; así podremos sensibilizar cada corazón. 



Recapacitemos sobre nuestros actos como seres humanos, luchemos por el bien de cada día, y démosle un sentido a las cosas, a la vida. Mira al que está a tu lado, deja los prejuicios y rencores aparte, y pídele que hagamos el cambio, dile que aunque muchos ya no creen en la unión, es posible hacerla. Es posible levantar el puño, proponerse marcar la diferencia y hacerlo. Recordemos que en donde el machismo, la violencia, y el irrespeto no se aplica, la vida de las personas recobra su valor y se dignifica. 



Hoy 8 de MARZO, Día internacional de la mujer, día de marchar por la vida, decimos no más niños, ni mujeres asesinados, y maltratados, y mucho menos Olvidados, decimos no más violencia Colombia. NO MÁS DOLOR Y SUFRIMIENTO

UNA LUCHA QUE NO TENDRÁ FIN


Por Allison Álvarez

“De nada valdría un movimiento femenino en un mundo sin justicia social”

EVA DUARTE DE PERÓN



Inteligentes, astutas e ingenuas; así somos; y ya que el lenguaje es una herramienta de liberación, me atrevo a hacer este escrito, para así quizás, lograr que cada persona asuma una posición frente a este problema de la VIOLENCIA CONTRA LA MUJER.

Aquí estamos frente a una sociedad un tanto machista que quiere decirnos cómo vivir, vestir y pensar, tratando de ser como somos y tratando de sobrevivir, ya que todos hemos olvidado el verdadero significado de lo que es la vida, el verdadero significado de lo que es el amor, el verdadero significado de lo qué es ser mujer.

Ya nadie le da importancia a estos conceptos, de hecho ni a la mujer pareciera dársele importancia; la sociedad la rechaza, viola sus derechos y no la escucha; así mismo es estigmatizada por la condición de ser madre soltera por ejemplo, pues aún existen familias un tanto conservadoras, que piensan que ser madre soltera es una desgracia.

El conflicto armado en Colombia afecta a las mujeres, pues han sido y son víctimas de asesinatos, abusos sexuales, torturas, desplazamientos y desapariciones forzadas. Según cifras oficiales, más de tres millones de mujeres han sido víctimas de conflicto armado desde 1984.


Pero tenemos que vivir y salir adelante, ¿Dónde quedó el amor propio? Tenemos que amarnos y aceptarnos; entender que no necesitamos depender de nadie, solo de nosotras mismas. Somos hermosas por el simple hecho de estar en la tierra, y por ello tenemos que luchar y luchar, para conseguir respeto, para conseguir dignidad.

Que la desigualdad social no nos haga perder autoestima, que no nos calle, que no nos convierta en otros títeres; ya es hora de hablar, de hacernos presentes, de hacernos sentir; es hora de tomar un papel importante en nuestro entorno, no permitamos que nos tengan lástima.

La violencia no es una condición normal en el ser humano; ya no estamos en la época de las cavernas; debemos luchar por un mañana diferente; debemos reconstruir nuestra vida; debemos actuar y pensar con honestidad y responsabilidad; debemos hacer bien las cosas, debemos hacer las cosas.

Que esta generación marque una diferencia y dé a conocer ese pensamiento renovado sobre lo que significa la dignidad; que seamos valoradas por lo que somos, que esto de la violencia acabe de una vez por todas… porque debemos tener presente que quizás sea cierto que cada quien se merece su verdugo; con esto quiero decir que depende de nosotras si queremos seguir siendo víctimas de esta violencia, o si queremos ser tratadas con amor y con respeto.

Pero para el resto de las mujeres; hay muchas que se han convertido en las más crueles jueces; no entienden que la vida a veces es más difícil para algunas. Creen saberlo todo y de todos, pero en verdad lo único que saben es cómo acabar de hacerles la vida imposible y más difícil a aquellas chicas y mujeres que han tenido que sufrir y pasar por cosas jamás pensadas para ser quienes son en este momento. Es un llamado de atención sobre lo que somos a veces sin darnos cuenta, sin pensar en ese defecto que tenemos a veces cuando somos mujeres. 

Quizás valga la pena detenernos y pensar en lo que incluso ha llegado a decir nuestra cultura, en el concepto de mujer como dadora de vida, que llega a ser el origen de muchas religiones, incluso la católica. En el génesis se nos explica que Eva fue creada a partir de una costilla de Adán; y la mujer se convirtió así en un apéndice de hombre, en un apéndice creadora. Quizás debamos decir que nos creamos a nosotras mismas continuamente y que podríamos disputar esos imaginarios que se imponen en nuestra cultura. 

Bien, ahora tomémonos un tiempo para pensar y analizar lo que sería nuestro futuro; si hablamos y hacemos algo al respecto para acabar ya con esto. Para que la mujer sea tratada lo mejor posible, y que tenga el derecho de hacer ciertas cosas que no le están permitidas por el simple hecho de ser mujeres y ser vistas por la sociedad como debilidad.


Rosita era maltratada, por todos, por su familia, por su pareja, por la sociedad, pero un día abrió los ojos, y decidió no callar más ese dolor que la atormentaba cada día y cada noche. Hoy en día es una mujer exitosa, con ganas de vivir cada día, de disfrutar la vida.

Mujeres como las que sale en televisión, la que trabaja como vendedora ambulante en las calles, la que está a nuestro lado, la bonita, la tierna, la soñadora, la mujer con alguna frialdad, la más solitaria; tu mamá, tu hermana, tu novia, tu amiga o compañera, necesitan ser valoradas y necesitan que se les respete su vida y que se les reconozca en la sociedad.

Con estos ejemplos no quiero dar a entender que hay que sentir lástima por nosotras y hacernos todo más fácil. Lo que pretendo es hacerles conocer que es posible levantar la cabeza a pesar de tantos sufrimientos y humillaciones, y que podemos afrontar la realidad, empezando a vivir sin tener que depender de alguien, o de él.

Pretendo compartir mis pensamientos y sentimientos hacia la vida. Vinimos a este mundo a conocer, aprender, y cumplir nuestras metas, nuestros sueños. A nunca darnos por vencidas a pesar de tanto machismo y tanta falta de oportunidades. A comprender después de haber vivido tanto que sí se puede cambiar, que sí se puede creer en la igualdad de derechos.