domingo, 7 de febrero de 2016

MNEMOSINE QUEBEC: PLEBISCITO POR LA PAZ


Imagen de Mnemósine. Diseñada por el Maestro Neil Avella
MNEMÓSINE QUEBEC

PLEBISCITO POR LA PAZ[1]


La paz no es que resuelva los problemas
sino que los hace visibles
Diana Uribe

Lo más importante que está pasando en América Latina
es la tentativa de construir la paz en Colombia

José “Pepe” Mujica
 (Expresidente de Uruguay)

1.      Palabras liminares

Desde nuestra bella y humilde Escuela llamada Quebrada de Becerras (Quebec) ubicada en el área rural de Duitama, les proponemos un reto. Ojala llegue a oídos receptivos que sepan asumirlo, y que encuentren la manera de taladrar la rutina o la indiferencia o la pereza, y encauzar la importancia del Saber que debe formar a los ciudadanos del mañana.

Somos conscientes de que en términos legales el concepto de ciudadanía se ejerce cuando se cumplen los 18 años de edad; sin embargo se tiene que aceptar que si bien la ciudadanía es producto de un saber que se ejerce desde esa edad, se origina en los procesos educativos y culturales que el niño recibe en su núcleo familiar y que deben ser potenciados en la Escuela.

La Escuela es un espacio de construcción de sentido en el que los niños se forman como seres autónomos en un escenario político que lo valora como ser humano y como futuro ciudadano; es un escenario que le señala al estudiante una función primordial, que consiste en defender los valores democráticos en los que puede realizarse como individuo. Ahora, en un país en guerra, es lógico que la Escuela se asuma como un espacio de reflexión sobre el conflicto, en el que se proponen ejercicios didácticos y pedagógicos en torno a lo que significa valorar la vida y los DDHH.

Por estas y otras razones, en el Centro educativo Quebrada de Becerras (Quebec), de la ciudad de Duitama, se ha elaborado un proyecto transversal que busca que la Escuela reflexione sobre las causas y los efectos del conflicto armado interno en Colombia. Una de las primeras actividades de nuestro proyecto es la realización de un plebiscito por la paz, que en nuestra institución se desarrollará en el marco de las elecciones en las que se elegirá a los representantes de nuestro Gobierno Escolar, pero que en otros planteles podría realizarse en el mes de marzo.

En la coyuntura actual (diálogos de paz), llegar a dimensionar el potencial de esta sencilla actividad, podría permitir una reflexión sobre lo que significa la paz en los entornos familiares y escolares de nuestros estudiantes. Y si a esto le sumamos la tesis de que el cambio se hace poco a poco, a lo mejor podamos, poco a poco, lograr cuestionar el afán de guerra y de muerte que ya se ha naturalizado en millones de colombianos que ven la paz como un espejismo demasiado superfluo frente a las primitivas posibilidades de la guerra, que le permiten a los violentos lucrarse de los numerosos negocios de la muerte. 

Nuestra Escuela quiere compartir con las demás Escuelas y Colegios de Duitama, Boyacá y el país, esta sencilla iniciativa. En el marco de la elección del Gobierno Escolar proponemos realizar nuestro plebiscito por la paz. Se trata de un ejercicio didáctico y pedagógico que se propone como ejemplo para el resto de la sociedad. La escuela no sirve de nada si no intentamos llevar el saber a la calle; esa ha sido una de las conclusiones de nuestro proyecto Mnemosine (la Diosa de la memoria), que ha buscado diseñar y desarrollar actividades que le permitan a los estudiantes asumir autonomía luego de procesos de elucubración de sentido sobre lo que significa educarse en un país con tantos problemas como el nuestro, pero a la vez, un país con un futuro con mucho potencial, si logra sobrevivir al presente.

Hacemos un llamado a la Ministra de Educación y demás funcionarios del Ministerio, Gobernadores, Alcaldes, Concejales, Funcionarios de las Secretarías de Educación, Directivos, Rectores, Directores, Coordinadores, Maestros, Padres de familia, Estudiantes, Bibliotecarios, periodistas, etc., para que propongan esta iniciativa en los planteles educativos, lideren el proceso y lo lleven a cabo, según las alternativas que presente cada establecimiento escolar.

Les ofrecemos esa idea y a cambio, les pedimos que nos envíen un par de evidencias de estos procesos: una fotografía y un texto anexo (un par de párrafos)  en los que nos cuenten las actividades realizadas, las analicen y nos cuenten los respectivos resultados. Esta información la utilizaremos para elaborar un artículo y presentarlo a la comunidad educativa. El correo es losabajofirmantes@gmail.com   

Desde nuestra humilde Escuela, ubicada en el área rural de Duitama, les proponemos este reto. Ojala llegue a oídos receptivos que sepan asumirlo, y que encuentren la manera de taladrar la rutina o la pereza o la indiferencia, y encauzar la importancia de la Educación que existe para formar ciudadanos democráticos que sepan ejercer la ciudadanía cuando les llegue el momento. A veces el momento ocurre antes de los 18 años de edad, y eso señoras y señores, es lo que se llama pedagogía.

2.      Justificación
UN VOTO POR LA PAZ

Un voto por la paz es una lección que se da a los adictos a la guerra, a quienes se niegan a comprender que la historia de un país debería estar por encima de las armas y de la muerte. Entre ellos están los movimientos guerrilleros y paramilitares, y los políticos que están de acuerdo con sus actuaciones. Entre ellos están los militares que han equivocado el uso legítimo de la fuerza con la posibilidad de garantizar sus intereses personales por encima de la vida de los pobres, quienes por lo general son los que tienen que poner el pecho en esta guerra. Entre ellos están las personas que repiten discursos que promulgan la violencia sin que se hayan detenido a pensar en las razones que motivan estos discursos, que por lo general se relacionan con intereses económicos personales.  

Un voto por la paz es un llamado a la lucidez, al pensamiento, a la capacidad de los hombres para dialogar. Es una oportunidad de detener las balas para conversar sobre los efectos de la catástrofe y del hartazgo que nos produce tanta muerte. La paz es una oportunidad para la complejidad y la belleza de lo que significan nuestras creencias religiosas: amar a los enemigos: respetar y valorar la oportunidad de su existencia. Reconocernos en el enemigo, humanizarnos a través de él. Utilizar nuestra capacidad de odiar para descubrir que somos capaces de sobreponernos a esa emoción que llama a la muerte y que nos desgasta poco a poco, como individuos y como país.

Un voto por la paz es escuchar el susurro de la historia y del desarraigo; es pensar en lo que han tenido que soportar nuestros abuelos y nuestros padres, y sus abuelos y sus padres, y nuestros hijos y sus hijos; ya es hora de que nuestros nietos tengan la posibilidad de despojarse de esa carga atroz de lo que significa la venganza. Es la oportunidad de que los que han visto la guerra a través de la pantalla, piensen un poco en los que la han tenido que vivir en carne propia, algunos de ellos tan golpeados que fueron contagiados por ese impulso de la guerra de sobrevivir para contagiar con el odio y la venganza, a los que quedan vivos.

Un voto por la paz es la posibilidad de que los gobernantes comprendan lo que sucede cuando las personas a quienes gobiernan, se ponen a pensar, porque proponemos que los altos presupuestos para la guerra pueden dedicarse a solucionar los problemas que impiden que haya paz, y que son el incendio aparente de la guerra: es una exigencia de que al fin comiencen a cumplirse los dictámenes del Estado Social de Derecho; es una exigencia para que se reconozca la dignidad de las personas; es la gran oportunidad de desandar y retomar otros caminos que nos permitan ser la gran nación que estábamos destinados a ser.

3.      A propósito de un marco legal:

Un país culto y educado no tendría por qué consultarse si prefiere la paz o la guerra; por tanto  validamos para nuestro ejercicio didáctico, otra de las acepciones de la palabra plebiscito, cuando refiere que es un apoyo masivo de un pueblo a una causa, aunque de la mano vaya el término jurídico, que en Colombia se asume como un mecanismo de participación ciudadana.

El artículo 40 de la Constitución de 1991 refiere el derecho que tiene todo ciudadano de participar en los asuntos políticos del país, y una de las formas de participar es a través del plebiscito que se encuentra cobijado en el artículo 103 de la Constitución de 1991, como parte de otros mecanismos de participación.

La Ley 134 de 1994 reglamenta estos mecanismos y  “establece las normas fundamentales por las que se regirá la participación democrática de las organizaciones civiles”. Esta ley en su artículo 7 señala que “el plebiscito es el pronunciamiento del pueblo convocado por el Presidente de la República, mediante el cual apoya o rechaza una determinada decisión del Ejecutivo”.

Sin embargo esta ley también señala que el plebiscito no se debe hacer a la par de otro tipo de elecciones. Interpretamos este dictamen de la ley en el sentido en el que debido a la politiquería, podrían utilizarse dignas expectativas populares para hacer proselitismo político barato; sin embargo en la Escuela no se presentan esas prácticas enquistadas de la política tradicional, y por tanto se enaltece la importancia de la elección del Gobierno Escolar con una iniciativa juvenil que refresque la posibilidad del sufragio, y a la vez sirva de lección para las generaciones de la guerra que parecieran no querer vivir de otra manera. 

La ley 1622 del 2013 establece las disposiciones para la consolidación de la ciudadanía juvenil, y garantiza su ejercicio pleno en todos los ámbitos. Esta ley reconoce el liderazgo de los jóvenes en el desarrollo de nuestro país. En el artículo 3 esta ley señala que se debe “Garantizar la participación, concertación e incidencia de las y los jóvenes sobre decisiones que los afectan en los ámbitos social, económico, político, cultural y ambiental de la Nación”, y la ley no se puede quedar solo en el papel, se la debe asumir como una vivencia cotidiana para que aprendamos a respetarla y valorarla. Esta es una de las formas que tiene la Escuela de acercar al niño al concepto de Democracia Participativa. 

En su artículo 4 la ley establece que se debe “Posibilitar y propender el desarrollo de las capacidades, competencias individuales y colectivas desde el ejercicio de derechos y deberes orientados a la construcción de lo público”, y pensamos que uno de los bienes públicos que fortalece el concepto de democracia participativa, es la posibilidad de la Paz.

4.      Metodología:

Cada Plantel educativo es libre de desarrollar la iniciativa, pero imaginamos la elaboración de una activa campaña que apoye la paz frente a los discursos que apoyan a la guerra. Carteles, iniciativas musicales, artísticas, filosóficas, etc., que nos eduquen en la necesidad de comprender el sentido de la paz como soporte de una sociedad democrática que debe proponer un digno proyecto de nación.

Sin embargo estas ideas se refrendarán a través de un voto que se depositará en una urna o que se seleccionará en una pantalla porque en muchos colegios las elecciones se hacen ya de manera electrónica.

Nuestro objetivo entonces no es elaborar un tarjetón en el que se plantee la pregunta de si validamos o no los acuerdos que se logren durante los diálogos entre las FARC y el Gobierno, en La Habana… Pensamos que nuestra pregunta debe girar en torno  a la necesidad de reflexionar en las Escuelas de una manera transversal, interdisciplinaria y democrática, sobre las implicaciones de la guerra y las posibilidades de la paz. La pregunta que proponemos es un ejercicio didáctico que busca impactar en la visión de mundo de las comunidades educativas, y se planteará con la idea de que los resultados sean un mandato para todos los frentes en conflicto:

¿Está de acuerdo en ordenarle a todos los políticos, y a todos los frentes de violencia que tiene nuestro país, que cesen las hostilidades y los enfrentamientos, y se sienten a dialogar hasta que logren llegar a acuerdos que nos permitan vivir en paz?

SI      NO


Estamos de acuerdo con Diana Uribe en que la paz permitiría que comenzáramos a ver los demás problemas que tiene nuestro país, y esto es grandioso porque podríamos al fin, empezar a resolverlos, y esto quizás nos permita con el tiempo, construir una nación digna y moderna.

Esperamos que cada plantel nos envíe un par de evidencias sobre el proceso para poder ofrecer a la comunidad política y académica un balance de esta iniciativa.

Es hora de hacer un alto en la Escuela. Cada uno de los maestros debe pensar en la coyuntura histórica de lo que implican los diálogos de paz. Es hora de recordarnos una vez más las implicaciones que tiene nuestra función social y política. Debemos educar y proponer Saber para lograr un país digno y en paz. Nuestra función consiste en hacerle resistencia al discurso de la muerte. En Colombia esa es parte de la magia de la pedagogía: proponer que pensar es irse en contra de la naturalización de la guerra. Los maestros somos la resistencia a todos los procesos que violentan la dignidad y la democracia. Visite nuestro blog: www.mnemosinesantoto.blogspot.com    

Algunos referentes bibliográficos que podrían utilizar los docentes:
-         
Gamboa Santiago (2014). La guerra y la paz. Debate: Bogotá. Es un bello ensayo sobre una provocación de Tolstoi.
-          García Ángel Antonio (2015). Breviario de la paz. Bogotá: IDARTES. Una de esas joyas publicadas como parte de Libro al viento.
-          Pacifista: un manifiesto contra la guerra. www. Pacifista.co Recomiendo los documentales sobre la relación del Arte y la Violencia.
-          Artículo 22 de la Constitución de 1991.  Es el epígrafe de toda iniciativa que busque hacerle comprender a los colombianos que merecemos un país en paz para luego ponernos a construir un país digno.
-          http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/ Todos los informes del CNMH permiten la sensibilización. A este respecto se puede comenzar por el informe BASTA YA! A la par del documental NO HUBO TIEMPO PARA LA TRISTEZA.
-          https://www.youtube.com/watch?v=_xJN_eKq0Ow es una entrevista a la historiadora Diana Uribe en la que expone sus opiniones sobre procesos de paz.
-          http://mnemosinesantoto.blogspot.com.co/2015/11/antes-de-arrancarlo-lealo.html Es la conclusión de un maestro sobre parte de un proyecto didáctico que buscaba reflexionar sobre la relación de la memoria y la ciudadanía.
-          Toda bala es perdida Es un álbum de César López que vale la pena escuchar. Recomiendo especialmente la canción Los helicópteros: https://www.youtube.com/watch?v=7-spdO_PKsE


















[1] Idea producto del desarrollo de los proyectos de creación adelantados dentro del semillero de creación en Ciencias sociales MNEMÓSINE, que comienza su etapa de realización en el Colegio QUEBEC de la ciudad de Duitama (Boyacá) dirigido por el profesor MIYER FERNANDO PINEDA. 

domingo, 29 de noviembre de 2015

UNIVERSIDAD A LA CALLE

UNIVERSIDAD A LA CALLE

A veces uno se encuentra en la Universidad con estudiantes universitarios. Este semestre tuve la fortuna de encontrar a algunos de ellos. Este fue alguna de las actividades que realizó como parte de la idea Universidad a la calle: Proyecto realizado por el estudiante Bryam Danilo Hernández Hernández en la Cátedra Universitaria. Ver el vídeo y pues que si alguien quiere debatir que lo haga...

https://www.youtube.com/watch?v=9a-GFgR7hao





sábado, 7 de noviembre de 2015

ANTES DE ARRANCARLO, LÉALO

Ponencia presentada en el foro de filosofía organizado por el profesor del Colegio Nacionalizado la Presentación, Félix Pérez, el 25 de septiembre del 2015. Las fotografías son de Jessika Pineda, estudiante del ITSTA de Duitama.


ANTES DE ARRANCARLO, LÉALO


Por Miyer Pineda


“La bala es la polilla de la humanidad; como microbio tenaz roe y pudre las entrañas de los hombres y convierte en polvo la carne”

Luis Tejada

De la canción de la bala.



Para dar cuenta del tema del coloquio, quisiera contar tres experiencias didácticas, mientras planteo algunas conclusiones que arrojaron las mismas, y que propongo como ejes de una posible discusión.




La primera consiste en contar cómo ha sido la experiencia del proyecto Lugares de memoria: los hombres sin historia son la historia que vengo desarrollando desde hace aproximadamente unos 8 años en el colegio Santo Tomás de Aquino, entre cuyos objetivos estaba la posibilidad de analizar el problema de lo que he llamado: los espejismos discursivos en la Escuela, y que por supuesto, también son síntomas de lo que pasa en nuestro país.

Si hay algo que hoy en día debe ser analizado con mucho cuidado, es el problema de los simulacros discursivos que amparan o encubren procesos fraudulentos en la sociedad. Uno de ellos es precisamente el espejismo que se impone desde las cumbres del poder sobre el problema de la ciudadanía, y que encaja en el esfuerzo por poner de moda ciertos tópicos; algunos de estos son la educación, el matoneo, el posconflicto, la seguridad, el emprenderismo, la paz, las competencias ciudadanas, laborales, etc. 




Yo creo que esto evidencia serios problemas de comunicación que comprueban a su vez el precario nivel de análisis simbólico de las personas, quienes terminan haciendo parte del circo de la simulación. Ejemplo: es un hecho que el problema de la corrupción y del clientelismo son elementos que han desprestigiado a los practicantes de la política en Colombia. Y esto se puede entender de dos formas posibles, -por ahora-. La primera: casi todos nosotros hemos escuchado que nuestros familiares se quejan de los políticos. Que son unas “alimañas”, unos “parásitos”, unas “ratas”, una “porquería”, unos “ladrones”, etc. Pero casi todas estas personas que se quejan, cada cuatro años asisten a reuniones de políticos en campaña, pegan en los ventanales de sus casas afiches y publicidad de estos políticos, y es evidente que lo hacen como posibilidad de sumarse a una clientela que como una gavilla parasitaria solo quiere llevar a un politiquero a un cargo porque es una posibilidad de “vivir de la teta del Estado”, al menos durante 4 años. Sé que esto suena un poco duro pero es la realidad, y quiero que mi discurso no haga parte de ese fraude. También sé que con la ausencia de fuentes de empleo, lamentablemente el clientelismo es una opción; pero esta opción también debe tolerar mi crítica, y tendrá que reconocer que si estas clientelas manejarán los recursos públicos, quizás deberían hacerlo de manera transparente y pública. 


  
Pero vean el simulacro discursivo: por un lado, el politiquero miente descaradamente; posa como adalid de la ética y de la transparencia ciudadana, y por el otro, el habitante de la ciudad sabe que el politiquero miente pero aun así lo apoya y lo sigue. El politiquero sabe que el habitante sabe que le miente. Los dos son un fraude que se necesita. Por eso la conclusión es atroz: cada sociedad tiene los políticos que se merece.




Ahora vamos a la Escuela. El docente pone a leer al estudiante pero el docente no lee. El docente pone a escribir al estudiante pero el docente no escribe. El docente pone a pensar al estudiante pero el docente no piensa. El docente solo quiere cobrar su salario a fin de mes y esforzarse poco. Por supuesto esto se escribe sin el ánimo de generalizar, pero todos sabemos que son pocos los “docentes” que merecen ser llamados Maestros, así como son pocos los habitantes de nuestra polis, que merecen ser llamados Ciudadanos, y que pocos son los políticos que merecen ser llamados así; tampoco es un secreto que son pocos los colombianos que votan éticamente.



Pero ahora vayamos de lado del estudiante: El estudiante no lee, no escribe, no piensa. Todos sabemos que son pocos los niños con uniforme que merecen ser llamados Estudiantes. En el Santoto de Duitama hicieron un mural del Ché Guevara y al lado escribieron una de esas máximas adjudicadas a Paulo Freire, pero que igual sirven como síntesis de lo que debiera ser la educación: “Lucho por una educación que nos enseñe a pensar no a obedecer”, y esto es genial.

Sin embargo cuando a los estudiantes se les pone a pensar, son muy pocos los que lo hacen. Lo demás es un culto a la estupidez (y recuerden por favor la etimología de esa palabra: patear los libros, es decir, los símbolos, el pensamiento etc.) o a la idiotez; son al decir de Pedro Juan Gutiérrez, “piedras perfectas para la gran pirámide”. Alguna vez leí que estadísticamente en un curso de 35 estudiantes, solo 7 están asumiendo el reto de pensar. Y eso cuando el docente comprende que el problema es ese: poner a pensar a los estudiantes. Porque cuando el docente es regular, pobres estudiantes. Sin embargo aquí también se puede sacar una conclusión: cada estudiante tiene el docente que se merece, porque señoras y señores, uno de los elementos más hermosos de la Escuela (entiéndase colegio y universidad), es la autoformación, un concepto que se opone a esa complicidad entre el docente mediocre y el estudiante mediocre.



Pero, ¿se detecta el espejismo? Analizando la experiencia de varios colegas y la mía, es que en un colegio el Maestro es el que toma su profesión en serio aunque tarde o temprano sea señalado por quienes no lo hacen. El Maestro es el que sabe que su oficio es político y que lo que haga debiera tener una incidencia política en su espacio vital. El Maestro tiene, por lo general, una concepción distinta de los malestares de la educación tradicional, y concibe el aula como un espacio dialógico en el que el lenguaje, el asombro y la indignación van de la mano, de manera que quizás se pueda motivar, a uno que otro estudiante, a elucubrar el sentido de su función social. El Maestro sabe que esta concepción de la educación pondrá en evidencia a los colegas y directivos que no asumen de esta manera la Escuela, así que por consiguiente será aplastado.

Ya sabemos que nuestra tradición viene del señalamiento a los maestros: A Sócrates se lo obliga a elegir entre la muerte o el exilio de su polis, mientras que a Jesús, se lo crucifica.




En el colegio el problema de la educación integral es un discurso que se enuncia hasta la saciedad pero que no se concreta. Es un discurso que no es posible en la educación tradicional. Ese ideal es utópico. Incluso me atrevería a decir que la educación integral se combate. Por ejemplo: la estética y las ciencias sociales son ninguneadas. Las ciencias sociales refieren el problema de la objeción de conciencia o el del libre desarrollo de la personalidad, y la estética te enseña que quizás se trata de combatir la vocación de servidumbre. Por tanto serán aplastadas: ellas señalarán que no hay un espacio más represivo que la escuela. La escuela te uniforma y te enseña a obedecer, no a pensar. Bajo el sofisma de distracción de unos puntos mínimos atados al fetiche normativo para que el estudiante se forme, aplastan a las minorías. Y ese discursito de lo que yo llamo, las “frivolidades” (uniforme, aretes, cabello, etc.), se vuelve el caballito de batalla de quienes no están comprometidos con problemas que van más allá del salario o de la estupidez.




Personalmente me niego a discutir con un estudiante si el uniforme, el cabello, los aretes, el género, etc., son importantes en mi clase, pero mis estudiantes podrán dar fe de que me pongo de mal genio si no traen las lecturas para la clase. Yo no soy un juez de la moda, y no me interesa que mi clase sea una pasarela; me interesa la discusión de unos problemas fundamentales que aquejan a nuestro país, por ejemplo –y a propósito de este coloquio-, el problema de la juventud a merced de la banalización. Sé que esto puede resultar incómodo para muchos, pero no olviden que yo podría ser parte de una minoría que existe, y a la que se la tiene que respetar.

Creo que se debe retomar una idea que esbocé anteriormente y que permite la existencia de los discursos espejismo. La educación integral desterró la Estética encarnada: el arte, la música, la danza, la poesía y el teatro fueron expulsados de la Escuela. También se destierra a la filosofía y comienzan a ser estigmatizadas las ciencias sociales. La razón es comprensible: eran esas partes del saber que tenían por función ponernos a pensar. Ahora en la Escuela se debe reprimir no provocar. Nos negamos a comprender que si se enseñara a pensar en lugar de obedecer a ciegas, el estudiante reflexionaría sobre el sentido de las cosas sencillas que se le exigen.




Pero vuelvo al proyecto: Lugares de memoria: los hombres sin historia son la historia, nace cuando vislumbro esos problemas. ¿Cómo hacer para que algunos de mis estudiantes se salgan de ese círculo de la simulación y asuman, encarnen, se apropien del problema de la ciudadanía, que es imposible de construir sin el esfuerzo de pensamiento que les permita entender la importancia y el sentido de ese concepto? ¿Ven lo que pasa? De manera intuitiva, y como precomprensión, sabía que se trata de un problema de ciudadanía el asunto este de los simulacros discursivos. Si soy un verdadero ciudadano desarmo el discurso del político y voto por otro, o voto en blanco (se hace necesario todo un movimiento ciudadano que reivindique el poder del voto en blanco: En Duitama hasta el arte y la filosofía sucumbieron a la tesis del menos peor de los males); si soy un verdadero ciudadano, como político ejerzo la ética como estandarte de mi quehacer político. Como docente me esforzaría por hacer que mi estudiantes, al menos esos 7 de 35, llegasen a comprender la importancia del sentido de discutir estos problemas, y a lo mejor con el tiempo lograría subir el porcentaje a 8 o a 9. Así es como el proyecto evoluciona. En un comienzo se llamó Descanse en paz la guerra, y nos enfocamos a analizar el problema del conflicto en plena época uribista; luego se llamó, Lugares de memoria, cuando advertimos que en la ciudad existía un vacío entre las concepciones de ciudadanía y de memoria: Duitama es llamada “la ciudad cívica del departamento” pero carece de un centro histórico, lo desmanteló y lo creó artificialmente en lo que se conoce como Pueblito boyacense; el centro histórico se acerca al modelo de la ciudad vitrina; luego el proyecto pasó a llamarse Lugares de memoria: los hombres sin historia son la historia, cuando logramos comprobar que la memoria va de la mano de los sujetos y no de la historia oficial tan cercana a la simulación. Finalmente consolidamos un semillero denominado Mnemosine, desde donde intentamos quebrar esos espejismos. Con el tiempo concluí que todo esto se enmarca en lo que los especialistas en pedagogía llaman Didáctica que no es más que el intento de un profesor por intentar ser Maestro, es decir, el intento de un Maestro de provocar asombro e indignación en sus estudiantes.  




Algunas de las conclusiones sobre esta experiencia, son, primera: Se hace urgente la necesidad de establecer una relación entre los conceptos de ciudadanía, dignidad, indignación y memoria. Segunda: Es preciso que se intente a través de ciertas experiencias estéticas (otros las denominarán didácticas), llevar el colegio a la calle, o mejor, llevar el sentido del saber a la calle. Y esto lo explico contando la segunda experiencia:   

El sábado 29 de agosto de este año, un grupo de estudiantes de grado 11 del santoto, madrugaron para pegar en los postes de la ciudad, aproximadamente unos 460 volantes en los que se podían leer desde estadísticas sobre el conflicto armado interno en Colombia, hasta poemas o citas tomadas de crónicas de Luis Tejada. Según mis cálculos, se debieron empapelar aproximadamente unos 230 postes en la ciudad. ¿La idea cuál era? Sensibilizar al peatón. Pensábamos lo siguiente: así como el transeúnte es agredido por una desmedida publicidad, ¿Por qué no cuestionarlo con ciertos datos o ciertos aforismos? ¿Por qué no darle ciertas píldoras sobre la infamia que aqueja a buena cantidad de la población colombiana? Si en los postes se orinan los perros y los borrachos; si en ellos se pegan toda clase de anuncios, ¿Por qué no informar sobre ciertas realidades miserables? Les debo contar que han sido arrancados un buen número de estos avisos, y eso nos motivó a concluir lo siguiente:

Ajados, destruidos, maltrechos, grumosos y esperando por la lluvia, por los ojos del lector adecuado, por las manos que desgarran porque sus dueños no soportaron el espejo. Algunos pilos estudiantes del santoto, madrugaron el sábado 29 de agosto del 2015 (la fecha se extraviará en el tiempo) y pegaron más de 450 hojitas en los postes de la zona centro de la ciudad, en las calles que rodean los espacios cotidianos, y cerca del colegio.



Allí habían estadísticas, fragmentos de los libros publicados por el CNMH, poemas, citas de lecturas y otras tantas provocaciones para el peatón desprevenido, para el transeúnte lector y para el intolerante que ya no soporta el país real que se opone al país oficial, de chisme y zancadilla al que trabaja, ese país mentiroso que no se da cuenta de sus muertos ni de su capacidad para dañar al prójimo. Si el colegio sirve para algo que sirva para mostrar ese país real, el de las víctimas, el de los desplazados, el de la filosofía del rebusque, el de la necesidad de la esperanza inteligente. El de la necesidad de construir país esquivando la idea de que se trata de enriquecerse sin trabajar, o lesionando la dignidad del prójimo.

Hacía frío ese sábado. El engrudo lo prepararon en un lote. Las brochas las prestó otro compañero. Los baldes estaban por ahí tirados. La olla fue prestada. La cita fue en el terminal de la ciudad. Se dividieron los muchachos y a pegar. Curioso: muchos peatones soportan los avisos de conciertos de esas músicas patéticas que creemos que nos gustan; muchos peatones soportan los avisos de los politiqueros de ocasión que son más parásitos que políticos; muchos peatones soportan avisos de otras cosas, pero estas hojitas con el símbolo de la diosa Memoria, se tornaron insoportables para algunos, así que no esperaron a que las inclemencias del tiempo los arrancaran… fueron las inclemencias de la intolerancia. Por eso ahora el lema será: ANTES DE ARRANCARLO, LÉALO.



Ojala las hojitas que sobreviven por ahí en algún poste, sirvan para que algunos buenos ciudadanos comprendan que este país se construye cuando cada uno de nosotros comprenda que pensar es irse en contra de ciertas expresiones de nuestra idiosincrasia, como esa de negarse a leer o de negarse a respetar el pensamiento del otro.


La última experiencia: el jueves 10 de septiembre de este año, hace 15 días. Los estudiantes de grado 11 del santoto, uno de grado décimo, y uno de grado noveno, nos tomamos la plaza de Los Libertadores y la volvimos un museo de la memoria (La idea nació luego de que volvimos el colegio un museo en el año 2014: la idea era hacerle un homenaje a las víctimas del conflicto armado interno en Colombia). Allí mis estudiantes expusieron libros del CNMH entre los que estaban los informes sobre las masacres de El Salado, Bojayá, Trujillo, El Tigre, La comuna 13, El Placer, etc. Además se sumó la Fundación Pedagógica Rayuela. Mis estudiantes llegaron desde las 6:30 de la mañana y comenzaron a disponer el lugar, a asearlo, a armar sus stands  y demás dispositivos que buscaban exponerle a la comunidad duitamense esta realidad que no le interesa.

Pero pasó algo interesante ese día. Ese 10 de septiembre del año 2015 también llegaba a la ciudad el ilustre senador Álvaro Uribe. Les cuento que desde las 7:00 am ya había gente atacando a mis estudiantes. En el transcurso de la mañana muchos de ellos fueron llamados guerrilleros, ineptos, mediocres, etc. Sí señores, en la ciudad cívica de Boyacá. Una mujer descendió de una camioneta acompañada por un militar y les dijo a algunas de mis estudiantes encargadas de exponer las problemáticas que rodeaban a las poblaciones del río Atrato, que resultaba el colmo que sabotearan al Presidente Uribe de esa manera. No entendimos y quedamos asombrados; hasta ese momento no teníamos ni idea que el honorable senador visitaría la ciudad y que pensaba dirigirse a sus lucidos seguidores en la Plaza en la que estábamos. Con el transcurso de las horas llegaron soldados, policías, perros que buscaban bombas. Hombres de civil que nos miraban extraño. Algunos soldados en una esquina de la plaza les dijeron a un par de estudiantes que tendrían que portarse bien porque de lo contrario tendrían que utilizar “estos”, mientras señalaban sus fusiles. ¿Ven el choque? Ese país maravilloso y patriótico del discurso uribista, fue rodeado por el halo de violencia e intolerancia que proyecta el discurso uribista, y que nos rozó ese día provocándonos miedo. Así como en 1984 o en tantas regiones de ese país real que no se parece al país oficial de la simulación.

Luego llegó uno de los encargados de la seguridad del honorable senador Álvaro Uribe. Conversamos. Le hice ver que se trataba de una actividad exclusivamente académica. Convenimos en que le dejaríamos libre un sector de la Plaza de Los Libertadores, y que sería interesante que el Doctor Uribe conversara con mis estudiantes. Pero que si la cuestión se tornaba incómoda, abandonaríamos la Plaza hasta que el ilustre Senador se fuera del lugar. Al final la comitiva del Senador que hacía campaña en esta ciudad, decidió que se dirigirían al parque Solano, a unas cuantas cuadras de allí, y nosotros pudimos seguir tranquilos hasta el mediodía, cuando Inspector de policía, Secretaria de Gobierno y esos abogaditos que son sus asesores, nos cancelaron el sonido. Curioso, la ley 1448 del 2011 protege las incitativas de memoria: pero la ley sirve para aplastar estas iniciativas.

¿Ven el problema? En el aula o en el colegio ese discurso de la dignidad de las víctimas queda bien y es “aparentemente” necesario. En comerciales de televisión es un discurso que funciona, y a veces en algunos noticieros como notas que alivian la conciencia. Pero cuando intentamos sacar ese saber a la calle, es silenciado y se utiliza el fetiche de la norma para aplastarlo. La pregunta entonces sería ¿Cómo encaja aquí el concepto de ciudadanía? Pero si quedaban dudas sobre el sabotaje, hacia las 4:00 pm la policía cuestionó nuestra labor, advirtiéndonos que ellos tan sólo seguían las directrices de la secretaria de gobierno de la ciudad.  

Entonces, ¿Ven la importancia de la resignificación del concepto de ciudadanía? Una cosa es el peatón del común que solo es capaz de repetir el discurso de la simulación que rechaza la memoria y que pregona la muerte. Y otra muy distinta, ver cómo esos funcionarios públicos se prestan para desconocer la realidad del país, y frustran expresiones que exigen el reconocimiento de la existencia de ese país real, el de la pobreza, el de los muertos, y el de las víctimas de una guerra infame que se quiere mantener a toda costa porque da mucho dinero, da votos y sirve de desahogo para los habitantes de este país adicto a la sangre y al sufrimiento del otro.





Fue histórica la jornada del 10 de septiembre. Sin un tomate, sin un grito, sin una grosería… el discurso neopopulista de la guerra se alejó de unos argumentos y de unas imágenes que lo pondrían en evidencia, mínimo frente a los expositores. Por cuestiones del azar o de la divinidad, al frente de la Alcaldía, a la izquierda de la estatua de Bolívar, un grupo de estudiantes diseñó la Comuna 13, y en seguida La Escombrera. Uribe habría tenido que hablar a la comunidad, y a mis estudiantes, al lado de La Escombrera. Uribe habría tenido que entrar a nuestra aula-museo y nos hubiera dado una clase espectacular sobre por qué él ha sido lo mejor que le ha podido suceder a nuestro país, como sostienen muchos colombianos. Lo curioso es que nosotros lo hubiéramos escuchado en silencio y con respeto. Y en verdad esperábamos que nos hubiera escuchado (las imágenes de la jornada se encuentran en http://mnemosinesantoto.blogspot.com.co/p/videos.html)

Creo que un buen porcentaje de mis estudiantes se van del colegio con una visión del concepto de ciudadanía muy distinto al del simulacro discursivo, que asume al ciudadano como un sujeto obediente y que niega el pensamiento. Y estoy seguro que más de un habitante de la ciudad de Duitama reconoce ese esfuerzo. Y esto es algo que debe resaltarse: En los buzones que pusimos para que los visitantes a nuestro museo sobre el conflicto dejaran sus observaciones, encontramos cientos de mensajes de felicitación, de tristeza, de solidaridad y de apoyo a nuestro proyecto. Incluso muchas personas que han vivido la violencia se acercaron a contarnos sus historias. Se sumaron a nuestra iniciativa varios estudiantes de la UPTC, y estudiantes de algunos colegios de la ciudad. También se vinculó el trovador Jazz Arenas, ya amigo de la casa, quien le puso banda sonora a la jornada mientras nos quitaban el sonido.

En las emisoras hubo notas de protesta y de apoyo. Hubo peatones conscientes de la necesidad de la comprensión de nuestra historia, de la necesidad de resignificar el concepto de ciudadanía desde el arte, desde la palabra e incluso desde la memoria. La conclusión es que en Colombia el concepto de ciudadanía no puede escindirse de la memoria, ni de la responsabilidad con las víctimas de nuestras guerras. La conclusión es que la indignación es una herramienta para que el país real cuestione al país oficial, y una de las formas más efectivas para combatir la simulación en la Escuela. Para terminar, déjenme recordarles dos de las frases que mis estudiantes seleccionaron para poner en los postes de la Memoria. Elemento simbólico porque el poste permite la luz en la oscuridad, entonces ¿por qué no iluminar esta sombría realidad que nos tocó vivir? La primera es tomada de “La canción de la bala” de Luis Tejada y dice: “La bala es la polilla de la humanidad; como microbio tenaz roe y pudre las entrañas de los hombres y convierte en polvo la carne”, y la segunda es una de mis conclusiones a lo largo de ocho años de reflexión sobre el problema: “un estudiante (y debe entenderse, un ciudadano), es aquel individuo con la capacidad de indignarse y de llevar conciencia social a su comunidad”. Visiten nuestro blog y si pueden comenten nuestros trabajos: www.mnemosinesantoto.blogspot.com  

sábado, 24 de octubre de 2015

UN UNICORNIO EN UN LOTE DE DUITAMA

UN UNICORNIO EN UN LOTE DE DUITAMA

Por: Yeisson Andrés Niño Barrera.
 Cuando la construcción marcha todo marcha
MARTIN NADAUD (1849) 

 Mi barrio comenzó a construirse en el año 2007. El promotor de este proyecto de vivienda de interés social, fue el profesor JORGE ENRIQUE CAMACHO. Voy a contar cómo fue el proceso de construcción de este barrio que permitió que mi familia tuviera un hogar. 


Era un día normal y nosotros caminábamos por los alrededores de la plaza principal de Duitama “Parque de los Libertadores”; estábamos haciendo vueltas como se dice normalmente, y ya habíamos acabado de hacer todo lo que mi papá tenía dispuesto para resolver, así que fuimos a tomar onces a una cafetería; al encontrarnos dentro, mi mamá se encontró con el concejal Jorge Camacho y él nos comentó sobre el primer proyecto de interés social que se desarrollaría en ese año;  mi madre recuerda una frase que él dijo “Las puertas y las ventanas de la vida están abiertas o cerradas dependiendo de nuestra actitud”; eso marcó mucho a mis padres y decidieron informarse más; así que el concejal les dijo que esa misma noche iba a haber una reunión con un grupo de personas a las que también les sonó la idea.
Quizá sea oportuno decir, que cuando un grupo de personas se reúne y decide realizar sus sueños, las cosas se pueden alcanzar.
Así que después de esa reunión comenzó un sueño más porque se llegó a un acuerdo de complicidad. Nosotros sabíamos que teníamos que apoyarlo y él sabía que tendría que apoyarnos. El señor concejal fue elegido con una de las más altas votaciones de la ciudad; supongo que toda la comunidad le colaboró a un político que desarrolla lo que se  propone. Y él se propuso gestionar apoyo con la Gobernación y lo logró. 
Bueno, y volviendo al tema principal, ya se había desarrollado lo del papeleo, además que el gobierno también nos iba a dar la mano en la construcción de las casas dándonos ayuda por parte de personas profesionales como arquitectos e interventoría para que todo fuera legal y no hubiera problemas porque también por parte de la gobernación se iban a otorgar subsidios para terminar la vivienda.
El paso a seguir era buscar un lote que tuviera las siguientes especificaciones: Que fuera grande para que cupieran las veintitrés casas de cada socio, y apropiado para el bienestar de todos; que tuviera un terreno plano y no fuera húmedo, y también que no estuviera en un terreno de deslizamiento; aunque era difícil pero no imposible, aparecían lotes muy caros y en lomas que casi a la comunidad no le gustaban, hasta que el día menos pensado un vecino vio y habló con un señor que tenía un lote donde se dedicaba a la ganadería y a criar  pollos campesinos;  después de verlo se llegó a un acuerdo esa misma noche; hay que agregar que el lote quedaba en un buen sector. Mi papá reflexiona y dice  que lo compramos en un buen momento y a buen precio porque en este momento los lotes están por las nubes y no se encuentran tan bien localizados; tuvimos la suerte de encontrar y tener nuestra casa en este sector.
Para  la construcción de las casas decidieron  desde el comienzo establecer una junta directiva, que  a cada socio se le asignara una casa para desarrollar la labor que le otorgaran los arquitectos, y los maestros como ayudantes para desarrollar cada domingo. Ellos los ponían a  abrir las chambas para los cimientos de la vivienda y el acueducto; también amarrar hierro y echar las planchas de las casas; bueno en la cuestión de las paredes y columnas se les pagaba a varios albañiles que trabajaban de domingo a viernes porque los sábados se desarrollaban actividades como los bazares, viejo-tecas, almuerzos, bingos, y muchas otras actividades para que todo el dinero de los materiales y el pago de la mano de obra no saliera solo del bolsillo de la comunidad sino de todas estas actividades. Claro que en cierto sentido, decir que salió del bolsillo de la comunidad no sería un error, y creo que esa es la lección en todo esto: cuando nos unimos, podemos… y eso es lo que le hace falta darse cuenta a este país.


Y esto hay que recalcarlo porque al final solo salió una parte del subsidio por problemas de intereses en los bancos, o por retenciones que hacía el gobierno, o cosas así. De todas maneras así se construyeron los cimientos, las columnas, las paredes y el piso.
Después de todo esto, vino el sorteo; este se hacía solo sacando dos balotas; una la del turno, y la otra, la del número de la casa; el sorteo se hizo limpiamente, trayendo como delegados a funcionarios de la gobernación y dejando estipulado en una pre-escritura de la casa de cada socio, la balota que sacó.
Después de esto ya todos sabían cuál era su casa y empezaron a meterle dinero para pasarse a vivir; desde ese momento, que por cierto, transcurrió un tiempo de trabajo y de sacrificio, pasaron tres años que sirvieron para pensar que la pobreza es simplemente cuestión de óptica y que si uno quiere y hace se puede hacer la diferencia.
¿Cómo es posible que una comunidad a punta de sacrificio y dedicación,   se propusiera organizarse luego de escuchar una propuesta, y trabajara por construir su hogar? Vender boletas, hacer bazares, luchar para levantar los muros de la casa. A toda la comunidad le tocó esforzarse. Y eso es una lección desde el punto de vista político. Sé que no solo se construyó este barrio. Hay más, con el liderazgo de este señor Concejal que tiene futuro político, y que ojala no se desvíe en el camino como hacen tantos otros.
Recuerdo entre mis vecinos alegrías, sudor y lágrimas de felicidad. La entrega de las casas fue muy emotiva. Y es una felicidad que se recuerda como si fuera ayer.
Nuestro objetivo era librarnos del arriendo y sí lo logramos; nosotros ya vivimos hace cuatro años allí  y ahora nuestro objetivo es arreglar las zonas verdes, los parqueaderos y la cancha de microfútbol para todo el servicio de la comunidad; y también para reflexionar que de ladrillo en ladrillo vamos construyendo y haciendo nuestros sueños realidad.



jueves, 25 de junio de 2015

EL CENZONTLE O SINSONTE COMO SÍMBOLO DE RESISTENCIA

POR MIYER PINEDA




La palabra cenzontle viene del náhuatl, y quiere decir 400 voces. Esta palabra es profunda y cargada de significación, y es una de esas palabras que provocan extrañamiento por su cercanía a la belleza. Son cuatrocientos abismos dentro del ave. Cuatrocientas formas de decir, de señalar la masa a la que se refieren por igual Silvio Rodríguez y don César Vallejo, el del Perú. El poema de Vallejo se puede asociar a lo que pasa en este país, o por lo menos a lo que podría pasar, y dice así:

MASA

Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: «No mueras, te amo tanto!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
«No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando: «Tanto amor, y no poder nada contra la muerte!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: «¡Quédate hermano!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces, todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporose lentamente,
abrazó al primer hombre; echose a andar.

Ese “ay” del poema, o esa tristeza del cadáver que se emociona, se levanta y se echa andar, por eso que en la modernidad se llama fraternidad, el poder del amor, la capacidad de sentir el dolor del otro, podría proponerse para señalar por ejemplo, a los campesinos de Las Pavas, quienes han sido desalojados de sus tierras, desplazados, asesinados, silenciados. Hoy en día se dedican a cantar como el sinsonte, y a través de sus cantos hacen resistencia a las multinacionales de la palma y a los paramilitares.

Es curioso, ahora recuerdo la otra cara de la moneda, muchos paramilitares en algunas de las masacres cometidas tocaban instrumentos musicales mientras asesinaban campesinos, y en los campos de concentración nazis, se ponía música de fondo a la barbarie, así como sucede hoy en día en los centros comerciales. La masacre de El Salado es el ejemplo más terrible de esa atmósfera de la bestialidad del asesino en este país. Una masacre que se dio a finales de febrero del año 2000. Llegaron 450 asesinos y pusieron a andar el infierno en ese pueblo. Fueron asesinadas más de 60 personas de las maneras más atroces. Los asesinos sacaron los instrumentos musicales de la Casa de la cultura y tocaban porros mientras la gente era torturada, mientras algunas niñas y mujeres eran violadas; luego celebraban cuando algunas de esas personas fallecían.

Sin embargo esos artistas de la muerte son producto de un sistema que busca que los seres humanos sean banales, así es más fácil banalizar la existencia. Por eso el artista de hoy en día debe esforzarse por el rigor en su producto cultural. El sinsonte cuando señala la injusticia se vuelve peligroso, se vuelve incómodo. Uno de los ejemplos más notables en el campo de la literatura a éste lado del Atlántico, es el asesinato de Roque Dalton; lo asesinaron sus propios camaradas; lo acusaron de ser informante de la CIA. La extrema izquierda que él representaba no soporta lo que representa el Sinsonte, ese moscardón de la resonancia estética. Otro ejemplo de esta barbarie, el trágico destino de don Víctor Jara. Asesinado por los militares durante la dictadura de Augusto Pinochet. A un guitarrista le cercenan los dedos de la mano con la que toca la guitarra y le dicen: - “Ahora si cante hp” mientras lo rellenan de metralla. Años después un grupo ya casi imbuido en el mercado le hace un homenaje, la canción Matador de Los Fabulosos Cadillacs, en una de sus líneas dice: “No tengo por qué tener miedo. Mis palabras son balas, balas de paz, balas de justicia, soy la voz de los que hicieron callar sin razón, por el solo hecho de pensar distinto”

Quizás eso es lo que diferencia la música social del sinsonte de otros géneros y estilos musicales; tiene la obligación de no callar ante la muerte, tiene la obligación de resistir, de sobrevivir y cantar la dignidad. Esa es una de las lecciones de la película de El Pianista de Roman Polanski, en esa Varsovia arrasada y destruida sobrevive el músico, el poeta, el sinsonte, porque alguien tiene que cantar lo humano y la justicia en contra de los bárbaros. El pianista que tocaba Chopin y que sobrevive el ataque de los nazis, Vladislav Szpilman, soporta la muerte, o lo salvan sus contemporáneos porque alguien tiene que cantar-contar la tragedia. 

El Sinsonte nos enseña a desalambrar, eso lo cantó Víctor Jara. Desalambrar todas las formas de alienación de lo humano. La canción social del sinsonte es lo fraterno, ese amor por lo humano que se opone a lo inhumano. Por eso no es gratuito que al igual que Vallejo, Roque Dalton proponga el amor como una forma de resistencia. Este es su poema Alta hora de la noche:

ALTA HORA DE LA NOCHE

Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre
porque se detendría la muerte y el reposo.

Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos,
sería el tenue faro buscado por mi niebla.

Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas
Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.

No dejes que tus labios hallen mis once letras.
Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.

No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto:
desde la oscura tierra vendría por tu voz.

No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre.
Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre

He aquí una vez más el sinsonte, esa voz, la campana de los cinco sentidos, que haría que volviéramos desde la oscura tierra. Así que “compañeros de música, tomando en cuenta esas politonales y audaces canciones, quisiera preguntar, me urge, ¿qué tipo de armonía se debe usar para hacer la canción” del sinsonte? Por ahora un poeta colombiano responde

CENZONTLE

Pájaro numeroso el Cenzontle
Ahora es una violina
después un azulejo, un muchacho que silba
un sangretoro, un turpial

De cuatrocientos cantos habla la etimología náhuatl
Pero, a veces, pareciera cansarse
de ser tantos pájaros
y ensaya un misterioso silencio

Todo su adentro calla
Como si se escuchara a sí mismo callando
Como si descubriera que en su silencio habita otro pájaro que canta
suspendido en su ramaje interior

Es, quizás, entonces, más cenzontle el cenzontle


Ya para terminar, un ejemplo de como el poema es una radiografía de un país que se volvió carroñero y que pregona la necesidad de la muerte. El retrato de un país en el que si nos atenemos a cifras oficiales, matan en promedio a 43 seres humanos al día. El texto es de uno de los grandes poetas de este país, e incluso de la lengua castellana; el poeta Juan Manuel Roca, a quien la Universidad Nacional le otorgó un Doctorado Honoris Causa, y quien dedicó sus palabras ese día nada más y nada menos que a don Alfredo Molano, como recalcando una vez más que la poesía es el ungüento de la historia.  


ESTATUA DE BRONCE

Primero haremos, si el Cabildo de la ciudad lo permite, el caballo.
Un alazán en bronce con sus patas delanteras levantadas
Como ejemplo para cruzar obstáculos y abismos.
Luego fundiremos el hombre,
Pues un caballo sin jinete no es digno de una plaza
Y ni siquiera puede llamarse monumento.
Que todo el burgo aporte llaves, aldabones, candelabros,
Monedas, candados, espuelas, medallas y cubiertos
Para fundir el hombre a su caballo.
Después discutiremos el lugar para la estatua y la forma de su pedestal.
¿Un recodo cercano a las montañas
Entre bosques de sauces y eucaliptos?
No estaría mal construir en el sitio elegido
Un pequeño parque que permita a las mucamas
Citarse con sus novios al pie de la escultura.
Debe amoblarse el espacio con bancas de madera:
Los oficinistas comerían emparedados a la hora del receso.
Bella será la sombra al mediodía
De caballo y jinete sobre la grava y el asfalto.
Las hojas caídas de los árboles
Tejerán un tapiz crujiente al paso de los estudiantes.
Los viejos fotógrafos
Sacarán los domingos sus cámaras de cajón
Y harán que los enamorados prolonguen el tiempo de los besos.
Todo concertado con autoridades eclesiásticas, civiles y militares.
Luego vendrá la discusión.
¿Quién debe ser el hombre encima del corcel?
Sabios hay pocos. Guerreros y héroes son dudosos.
Un filósofo a caballo
No puede replegar su pensamiento.
Los poetas viven recostados en la hierba.
Los campesinos no montan caballos de viento.
Los directores de orquesta no pueden dirigir
Desde una montura de bronce y el lomo inclinado de un caballo.
Los jubilados prefieren cabalgar nubes
Y permanecer sentados en los bancos.
Los pintores trazan caballos pero no se atreven a montarlos.
Los arquitectos pierden la perspectiva.
Los almirantes prefieren las crines de las olas.
Las bailarinas no necesitan pedestal para su vocación de aire.
Los astrólogos son una franca minoría.
¿Quién podría ser el jinete de bronce
Sobre el imponente y brioso caballo de bronce?
Deberá ser alguien que muchos ciudadanos admiren,
Un hombre que sea su propio mentor,
Que haya luchado a brazo partido por su gloria y su fortuna.

Ya está. Erijamos una estatua al asesino.